Paté de mariscos

Paté de marisco

En los últimos meses me estoy interesando por las versiones caseras de aquellos platos que como ya preparados, pues suelen ser más baratos, más sanos y tener muchas menos calorías. Además, así sabemos lo que comemos.

Uno de los platos que solemos consumir de vez en cuando es el paté de marisco, sobre todo en Navidad, aunque es un plato que se puede consumir durante todo el año, como por ejemplo en verano, aprovechando que el marisco está más barato.

Vamos a ver cómo podemos hace este paté de marisco casero, una receta que es muy sencilla, como todas las que os traigo aquí.

Descongelamos y cocemos los langostinos

Para empezar, necesitamos un cuarto de kilo de langostines o gambones crudos. Elige dependiendo del precio y de la disponibilidad de ambos en tu pescadería habitual. Es mejor comprarlos congelados, porque son más baratos.

Así, lo primero es dejarlos en la nevera todo el día anterior, para que se descongelen y se cuezan bien, algo que no sucedería si los pusiésemos en el agua aún congelados.

Cocerlos es tan sencillo como meterlos en una olla grande con agua a fuego fuerte y quitarlos conforme empiecen a flotar.

Les cortamos la cocción

Para que el paté quede rico y la carne del langostino tersa, que es lo que necesitamos al preparar el paté, hay que cortar la cocción. Eso se hace metiendo los langostinos en una olla con sal y hielo conforme los sacamos de la olla en la que los hemos cocido.

En esa olla los dejamos al menos unos quince minutos de forma que la cocción se corta de raíz y la carne del langostino se pone un poco más dura.

A batir añadiendo el resto de los ingredientes.

Pelamos los langostinos y la parte que más trabajo lleva del plato ya está hecha. Conforme los pelamos los metemos en le vaso de la batidora para ir añadiendo el resto de ingredientes del pate.

Estos ingredientes son cuatro palitos de surimi, un huevo duro, un buen chorro de tomate frito y unos cien ml de nata líquida. Además ponemos un poco de sal, muy poca, y un punto de pimienta, dependiendo de cómo nos guste de picante.

Pasamos por la batidora hasta que nos quede una salsa bien fina, con consistencia de paté  y un precioso color anaranjado.

A enfriar

Lo último que tenemos que hacer con el paté es meterlo a la nevera en un cuenco tapado con film, para que no coja los sabores del frigorífico. Pasado una hora y ya fresco se puede servir en unos cuencos con unos palitos de pan o unos panes de coctel. Si quieres, puedes probar también con pan negro, ya que el contraste de sabores que hace es muy bueno y realza el sabor del marisco.